el d_efecto barroco: políticas de la imagen hispana

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Lo barroco y la imposibilidad de ver el mundo a las 12 del mediodía

En algún otro lugar me he planteado que “la luz del mediodía es al siglo XX lo que la salida o la puesta de sol fue al XIX. A las siete de la tarde de un día de verano, el ojo percibe el paisaje en profundidad; a las doce del mediodía, por el contrario, las cosas se aplastan. El siglo XX renegó de la profundidad del paisaje y condensó la realidad hasta convertirla en una superficie, en una pantalla. Gracias al flash utilizado para resaltar los primeros planos en un mar de luz, la visión de las cosas se condujo a través de un mundo de capas y superposiciones que luchaban entre si para adquirir estatus de visibilidad.”

Al pensar esta metáfora sobre la luz tenía en mente crear una especie de bisagra para comprender el cambio de status en la pintura del siglo XX con respecto al siglo anterior. Y, desde luego, siempre tuve presente que la pintura española del XIX, en la que algunos ven quiméricas protomodernidades, jamás se planteó la posibilidad de ver el mundo a las 12 del mediodía, sino que seguía obsesionada en pintar el mundo del crepúsculo. Incluso diría que esa perspectiva -nunca mejor dicho- se ha mantenido más o menos inalterada en la pintura del siglo XX.

Pues bien, leyendo España Negra del pintor Darío de Regoyos y del poeta belga Émile Verhaeren (1899), encuentro la siguiente opinión de Pío Baroja en el prólogo:

“Regoyos pensaba que el sol fuerte de las doce del día en un país meridional no se podía pintar; yo pensaba lo mismo que él. […] Regoyos quería demostrarme en Córdoba de una manera experimental que la pintura no podía dar con autenticidad la impresión del sol fuerte, y ponía en un lienzo los colores más destacados como prueba”.

Por cierto, que quizás pueda servir de contraste -no estoy seguro- algunas de las manifestaciones realizadas por los románticos alemanes de finales del siglo XVIII y principios del XIX respecto a la necesidad de captar el “tiempo lleno” en referencia al tiempo precisamente perdido: una intención que hay que leerla en el esfuerzo de aquellos en determinar un concepto de cultura nórdica. “Estoy tan cerca del mediodía”, escribe eufóricamente Novalis, “que las sombras tienen la magnitud de los objetos, y por tanto, las imágenes de mi fantasía corresponden con bastante exactitud al mundo real”. (En Safranski, Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, Tusquets, 2009, p. 102)

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Acerca de este blog

El d_efecto barroco. Políticas de la imagen hispana: un proyecto de investigación sobre el mito barroco en el relato de lo hispano, iniciado en 2004
Exposición y catálogo/DVD en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), 2010-2011; Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Quito, Ecuador, 2011-2012
La memoria administrada. El barroco y lo hispano, Katz, 2011

Coordinación general: Jorge Luis Marzo y Tere Badia

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